El sistema inmune y la flora bacteriana, aliados para combatir la obesidad
No estamos solos. Clostridiaceae, Ruminococcaceae, Lachnospiraceae o Peptostreptococcaceae tienen nombres extraños, pero conviven con nosotros y nos ayudan al buen funcionamiento del metabolismo. Nuestro cuerpo alberga hasta 2.000 especies distintas de bacterias. Las de la flora intestinal pueden pesar más de un kilo y cada día adquieren más importancia a la hora de desvelar el desarrollo de ciertas enfermedades. Son nuestros aliados biológicos, pero un desajuste en sus proporciones puede provocar serios problemas para la salud, como obesidad, diabetes, colon irritable, enfermedad de Crohn o nacimientos prematuros. Algunas de estas bacterias se han asociado incluso a casos de parkinson o Alzheimer.
En este balance de microorganismos beneficiosos y necesarios, el sistema inmune juega un papel importante. Los mantiene a raya e impide que otros nos colonicen en su lugar. Así es la guerra que mantienen un tipo muy especial de células y dos bacterias. Según científicos de la universidad de Utah (EEUU), los linfocitos cooperan con la bacteria Clostridia para frenar la expansión de Desulfovibrio. En juego está la producción del anticuerpo inmunoglobulina A, clave para evitar una enfermedad metabólica. El hallazgo lo ha publicado, este jueves, la revista Science.