Permeabilidad Intestinal

Permeabilidad Intestinal

La permeabilidad intestinal aumentada es un problema cuyo interés va en aumento, y se correlaciona con intolerancias y alergias alimentarias, enfermedad de Crohn y otras enfermedades inflamatorias intestinales, eczema atópico, giardiasis crónica, candidiasis intestinal, síndrome de fatiga crónica, trastornos psíquicos incluida la depresión, enfermedades autoinmunes y es un factor importante a tener en cuenta en la patogenia de la espondilitis anquilosante y la artritis reumatoide (2, 4) entre otros.

El epitelio intestinal

El epitelio intestinal tiene una función dual: por un lado, la digestión y absorción de nutrientes; por el otro, actuar como barrera mucosa selectiva frente a microorganismos, macromoléculas procedentes de la digestión y tóxicos.

Cuando hablamos de permeabilidad intestinal, nos referimos al estado de esta barrera y a la selectividad del paso de sustancias. En el epitelio, las células del intestino (enterocitos) están unidos entre sí mediante las proteínas de uniones estrechas que proporcionan un sello entre las células epiteliales. De esta forma, se asegura la integridad y el paso de sustancias no deseables al torrente sanguíneo (1).

Un intestino con permeabilidad aumentada o síndrome del intestino “agujereado” es la condición que ocurre cuando las proteínas de uniones estrechas desaparecen y se desarrollan espacios entre los enterocitos. Estos pequeños espacios permiten que las sustancias como los alimentos no digeridos, desechos metabólicos, toxinas, fármacos y microorganismos, que deberían eliminarse por el tracto digestivo, escapen hacia el torrente sanguíneo, de ahí el término síndrome de intestino permeable. Al pasar a la circulación sanguínea, estas sustancias pueden afectar a los diferentes sistemas del cuerpo (inmunitario, hormonal, nervioso, respiratorio, reproductivo), causando síntomas tan variados como dolor abdominal, flatulencia, diarrea, migrañas, insomnio, alergias, menstruaciones dolorosas o irregulares, palpitaciones, mareos, irritabilidad y estreñimiento entre otros. Al mismo tiempo, un intestino inflamado y demasiado permeable es más susceptible a la invasión de parásitos, bacterias o la multiplicación de ciertas levaduras como Candida albicans. Todos estos microorganismos son responsables, a su vez, de una gran lista de síntomas que pueden incluir desde diarrea, fatiga, tos crónica hasta problemas neurológicos. Por otro lado, estos microorganismos suelen inflamar el intestino causando un exceso de permeabilidad, creando un círculo vicioso difícil de romper.

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