El peligro de abusar del 'doctor Google'
¿Tiene dolor de cabeza? ¿Siente una presión en el pecho? Ante alguno de estos u otros síntomas, es posible que en alguna ocasión haya acudido a su navegador en busca de la explicación a su problema y se haya topado con una larga lista de posibilidades alarmantes: desde un tumor cerebral a un infarto. Si lo ha hecho, se acaba de convertir en su propio médico, o más bien el doctor Google. Si su obsesión por consultar sus dolencias en la Red empieza a ser excesiva, usted padece cibercondría o, lo que es lo mismo, una obsesión desmedida por buscar respuesta a las dudas relacionadas con la salud mediante el uso de las nuevas tecnologías. "Cuando una persona tiene la necesidad de dedicarle a ello demasiadas horas cada día, habría que plantearse que tiene un problema", explica Julio Bobes, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría.
El término cibercondría se utilizó por primera vez en 2001 mencionado en un artículo de 'The Independent'. A raíz de aquello, los investigadores de Microsoft Ryen White y Eric Horvitz publicaron un estudio en 2008 en el que concluyeron que el ser humano tenía tendencia a sentirse identificado con descripciones ambiguas y ponerse siempre en la peor posibilidad. Las nuevas tecnologías se han convertido en el enemigo de los hipocondríacos, aquellos obsesionados con padecer una enfermedad, controladores y tendentes a interpretar la realidad de forma distorsionada. "Pero no es algo limitado a quienes padecen esta patología; ¿quién más y quién menos no ha intentado interpretar sus síntomas en busca de un autodiagnóstico a través de internet?"....