Mantener los alimentos con el aspecto adecuado desde el punto de producción hasta el consumidor requiere el uso de mucha engería (refrigeración o envase controlado y/o de atmósfera modificada) o el uso de aditivos con el objetivo de evitar el deterioro de los alimentos. En un mercado competitivo, el modo de preservación de los alimentos menos caro suele ser el elegido.
Pero, ¿qué está pasando con los aditivos naturales?