ENFERMEDAD DE ALZHEIMER (NUTRINAT)
Protocolo de Nutrinat Nutrinat
Descripción
El alzhéimer es una enfermedad para la que actualmente no se conoce cura. No es posible frenar su avance ni restaurar las funciones deterioradas. Los fármacos que se encuentran en el mercado hoy en día están destinados a retardar la evolución de la enfermedad, reducir los síntomas (depresión, síntomas psicóticos, trastornos del sueño…), mejorar la función cognitiva y frenar ciertos procesos metabólicos, que se cree aceleran el proceso degenerativo.
Hábitos higiénico-alimentarios
Aunque no existe una forma comprobada de prevenir el mal de Alzheimer, existen algunas prácticas que vale la pena incorporar en la rutina diaria, particularmente si existen antecedentes familiares de demencia.
• Consumir una dieta baja en grasa.
• Consumir pescado de agua fría (como atún, salmón y caballa) rico en ácidos grasos omega-3, al menos dos a tres veces a la semana.
• Reducir la ingesta de ácido linoléico que se encuentra en las margarinas, la mantequilla y los productos lácteos.
• Incrementar los antioxidantes, como los carotenoides, la vitamina E y la vitamina C, consumiendo muchas frutas y verduras de color oscuro.
• Mantener una presión arterial normal.
• Permanecer activo mental y socialmente durante toda la vida.
Complementos alimenticios
Betaimune® (HealthAid)/Nutrientes Antioxidantes Complex (Terranova):
La lesión oxidativa desempeña una función importante en la EA. Los nutrientes antioxidantes como las vitaminas C y E ofrecen una protección significativa frente a la inflamación y la sobrecarga oxidativa, y retrasan la progresión de la enfermedad en pacientes que todavía no están tomando ningún fármaco. Además, mejoran la cognición incluso en los casos en los que no es aparente la existencia de demencia o de alteraciones cognitivas.
Brainvit® (HealthAid), que contiene, entre otros:
• Brahmi (Bacopa monniera): Planta medicinal ayurvédica utilizada para la potenciación de la memoria; en estudios realizados en modelos murinos de EA se observó una reducción de la disfunción de la memoria. Además, recientemente, un ensayo clínico aleatorizado, a doble ciego y controlado con placebo ha mostrado que un extracto de la parte aérea de bacopa mejora la función cognitiva en personas mayores de 65 años.
• Ginkgo (Ginkgo biloba): Estandarizado para contener un mínimo de 24% de flavonoglucósidos de ginkgo y un 6% de terpenoides, el ginkgo puede ser útil para mejorar la pérdida de memoria relacionada con la edad e incluso para mejorar la función mental en personas más jóvenes. Se ha demostrado que los preparados de hoja de Ginkgo biloba aumentan el flujo sanguíneo cerebral, y por consiguiente el aporte de oxígeno y de glucosa al cerebro.
Además, los ginkgoflavoglicósidos presentes en esta planta poseen potentes capacidades antioxidantes, factor que es especialmente importante considerando el efecto dañino de los radicales libres sobre la función cerebral.
• Acido alfa lipóico (AAL): El ácido alfa lipóico (AAL) puede tener un efecto positivo sobre pacientes con enfermedad de Alzheimer y otros tipos de disfunción de la memoria secundaria a trauma o accidente cerebrovascular.
Disminuyendo el daño oxidativo en el sistema nervioso central, el AAL puede reducir la severidad de los desórdenes del sistema nervioso central.
• Zinc: Las concentraciones de zinc en el cerebro y en el líquido cefalorraquídeo de los pacientes con EA están disminuidas. Hay una intensa correlación inversa entre la concentración sérica de zinc y el contenido del mismo en las placas seniles. Por ello, la suplementación con zinc puede ser de gran utilidad en esta patología.
• Fosfatidilcolina (FC): La FC de la dieta puede incrementar la concentración cerebral de acetilcolina en las personas normales. La EA se caracteriza por una disminución de la trasmisión colinérgica debido a la alteración de la enzima acetilcolina transferasa.
• Fosfatidilserina (FS): Es el principal fosfolípido que ocurre endógenamente en el cerebro. Se ha demostrado que la FS mejora la memoria y la agudeza mental tanto en adultos jóvenes como en los ancianos. Sus efectos se deben a múltiples funciones que incluyen: el estímulo de la liberación de varios neurotransmisores, tales como la acetilcolina y la dopamina, la mejora en el transporte de iones y el incremento del número de sitios receptores de ciertos neurotransmisores en el cerebro, la potenciación de la fluidez de la membrana celular y el mantenimiento de las sustancias grasas en el cerebro en estado soluble.
• Acetil-L-Carnitina: Se considera que es mucho más activa que otras formas de carnitina en los trastornos cerebrales; presenta similitud estructural estrecha con la acetilcolina. Tiene utilidad en los pacientes con EA en fases tempranas y también en los ancianos con alteración de la memoria.
• Vitaminas grupo B: Debido al alto porcentaje de población adulta, especialmente en el caso de los ancianos, que presenta carencias nutricionales de una o varias vitaminas del complejo B, y debido a que estas son determinantes para la normal fisiología humana (especialmente cardiovascular y cerebral), parece conveniente recomendar un aporte suplementario de todo el complejo B para el apoyo de la función cognitiva.
El aporte de un suplemento de complejo B puede ser además complementado adicionalmente con vitaminas B individuales, según las necesidades.
Tiamina (vitamina B1) 100 mg (HealthAid): Su suplementación ha demostrado mejorar la función cognitiva en pacientes con EA. Además de ser necesaria para la síntesis de acetilcolina, se ha propuesto que la tiamina en dosis elevadas logra imitar a la acetilcolina en el cerebro; la característica primaria de la EA es la perdida colinérgica en el hipocampo.
Vitamina B6 50 mg (HealthAid): Su deficiencia provoca depresión y pérdida de las facultades mentales. Su suplementación parece mejorar la memoria remota. Además, se necesita la coenzima de la vitamina B6 para metabolizar los aminoácidos adecuadamente, garantizando así la fabricación de los neurotransmisores. Apoya la acción del ácido fólico y la vitamina B12, reduciendo la homocisteína sérica.
Vitamina B12 (metilcobalamina) 500 µg Complex (Terranova): La concentración de vitamina B12 disminuye con la edad y se observa una deficiencia de la misma en hasta un 42% de las personas mayores de 65 años de la edad. De hecho, los pacientes con EA presentan concentraciones bajas de vitamina B12.
La deficiencia no tratada afecta a la función neurológica y cognitiva; el suplementar con vitamina B12 puede revertir completamente el proceso en algunos pacientes, pero la mejoría suele ser escasa en los pacientes con sintomatología de EA de más de 6 meses de evolución debido a la existencia de alteraciones irreversibles.
Omega-3 750 mg (HealthAid): Las dietas ricas en DHA limitan la pérdida sináptica y los defectos cognitivos asociados con estadios iniciales de la enfermedad de Alzheimer. Los ácidos grasos omega-3 son críticos para una adecuada función neurológica. Ayudan a retrasar la perdida de función cerebral asociada con las enfermedades neurodegenerativas y son necesarios para el adecuado mantenimiento de las funciones cognitivas a medida que envejecemos.
Su deficiencia se ha asociado con muchos de los síntomas de trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Asimismo, existen evidencias de que los problemas de aprendizaje se correlacionan con concentraciones plasmáticas totales reducidas de ácidos grasos omega-3.